Me pidieron que escribiera sobre lo que me enseñó al cáncer y sentí que tenia que empezar a escribir junto a quien me sostuvo y esta en cada momento, y aquí frente al Sagrario comienzo esta escritura que luego seguiré según inspira al corazón, porque ahí Jesús mora.
Qué pregunta tan profunda y cuánta alegría que me da poder responder y que me recuerden este proceso y momentos vividos. Porque cuando se me olvida y se me nubla la vista es bueno, recordar "volver a pasar por el corazón" y saber que no vino porque sí, sino porque algo tenía que enseñarme.
Claro hoy lo veo ya con todo resuelto pero costó llegar a verlo. Aquí abro mi corazón desde lo más profundo de mi ser para contarte todo lo vivido, pero cada recorrido es distinto y único, decia Leon Felipe
Nadie fue ayer, ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy.
Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol…y un camino virgen Dios.En medio de la pandemia donde no teníamos contacto con nadie, me tocó hacer un control, por una hemorragia que no se cortaba. Sabía que mi útero traía a veces esos problemas, y decidí llamar a la Dra para lo cual me indicó que también me haga el control de mamas, ya que me tocaba el control anual. Con miedo por todos los cuidados del COVID fui. Para mi sorpresa algo pasaba en la mama y es ahí cuando te das cuenta la gracia de año a año, cuando uno va al control y que con naturalidad vemos que está todo bien y no valorizamos esta gracia, la gracia de la salud. Yendo por una hemorragia y me encontraba ya envuelta en un montón de estudios para ver si era cáncer.
Parecía que el mundo se me caía, pero aún tenía mi fe puesta en Dios a la cual me aferré. Rezando en cada paso y sobre todo porque el resultado sea negativo en mi egoísmo, pero nunca rezando por la voluntad de Dios o por cual es el camino que mas me iba a sanar. Recuerdo que estaba en un zoom en un grupo de Mariología cerrando con una oración y llegó la notificación del Mail con el resultado. Terminamos el zoom y lo abrimos con mi marido, quedamos congelados frente a la pantalla, sin entender mucho pero sí entendíamos que había cáncer. No teníamos dimensión de cuán grande era y qué pasos había que hacer.
Por alguna razón paso por la iglesia no recuerdo si era el día domingo que íbamos a misa o por si teníamos que pasar por algo en especial, si que era pandemia y que las iglesias estaban cerradas y había grupos restringidos las misas eran afuera. Pero pedimos permiso para entra al Sagrario y llore amargamente cuestionando, el dolor desgarraba mi alma, porque ahora esto!! eran ya muchas cuestiones de salud, lo que menos imaginaba en la vida es pasar por esto. Mi marido estaba ahí siempre ahí con amor siempre sostenía. Sentí que podía dejarme en las manos de Jesús y pude sentir sus manos sosteniéndome.
Al lunes pude hablar con la doctora y ella me tranquilizó con el proceso que tenía que enfrentar confirmó que si era cáncer, pero que estaba agarrado a tiempo, que había que operar y todos los pasos que seguirían. Pedimos el turno con el especialista, el cual inmediatamente me lo asigno y fuimos. Esta vez me tocó entrar sola por las medidas de la pandemia, médico Nuevo escuchar y entender todo. Me dio los prequirúrgicos y la fecha. Con mucho miedo pero acompañada por mi familia y confía en el Señor pase la operación.
Al despertar tuve la certeza de qué Jesús estaba ahí como si pudiera verlo cumpliendo su palabra de que estaría en sus manos. Signos y presencia en cada paso... los médicos, enfermera, turnos, lugares en nos guiaba en este caminar. No había nada librado al azar siempre podía percibir que El estaba ahí.
Luego a la biopsia y los rayos cada paso el amor me sanaba. Porque digo el Amor me sanaba porque hay algo que ya tenía que salir de mi ser, era algo guardado que ya no iba a quedar ahí. El cáncer fue para mí una oportunidad de cambio, un renacer, un valorar todo y cada cosa un sentirme viva, más viva que nunca y aprender que quiero y que no quiero. Poder decidir por mí escuchar más a mi corazón, descubrir que Dios vive en mí y que lo humano y lo divino tienen presencia absoluta en mi ser.
No fue fácil llegar a sentirme tan viva, vivir muchos años callando y muriendo con un dolor por no herir a otros, y las mas herida era yo. Ese dolor que aprendí a perdonar y liberar fue un camino de mucho años, un largo camino, y el proceso de la enfermedad vino a terminar de sacar y arrancar todo lo que quedaba de él. Y aunque aún e incluso escribiendo este testimonio sigo sanando y llorando mis lágrimas ya no son de tristezas, son lágrimas de agradecimientos a Dios por tanto amor regalado. Porque si!!! su amor me salvó y me salva.
En este camino también me enojé, y llore mucho !!! y me molestó mucho, aquellos que me señalan como a los leprosos y tener que escuchar, según sus criterios, porque estaba padeciendo esa enfermedad y como si fuera una bolsa de culpa más, que tenía que cargar para terminar derrotada y aplastada. Por lo cual aprendí que no es bueno cargar con las culpas que los demás te ponen, ni las que uno se genera. Pero sobretodo me sentí amada, cuidada, y escuchada.
Luego acepte y luche por la vida!! ahora que la tengo la cuido y valoro mas que antes!! con animo, con sonrisas, con abrazos, cantando, bailando, sintiéndome viva, escuchando al corazón que me guiaba, sacando los ruidos de afuera, porque Dios vive adentro.
Lo que me salvo!!!!
- Confiarme en las manos de Dios y de María
- El amor de mi familia y amigos
- la gratitud
- Sentirme viva sólo por hoy y así todos los días agradeciendo cada nueva oportunidad
- aceptar esto que viene y preguntar que me quiere enseñar? en que puedo ser transformada? como morir a la mujer vieja? como renacer a la Mujer nueva?
- Teniendo proyectos en los que pongo mi corazón y mi pasión
Hoy quizás crea haber descubierto el porqué de la enfermedad, pero nunca vamos a saber con certeza la causa y el por qué! Pero si podemos tomar esta oportunidad y saber que Dios no se muda, no te abandona, El te da la fuerza, él camina a tu lado, y si está sin fuerza te llega en sus brazos!
Recordar que la sanación es de adentro hacia afuera . Y este es mi testimonio y si tuviera que darle un consejo a alguien que pasara por lo mismo le diría:
- Confía en Dios , él guía tu proceso
- Déjate transformar
- No tengas miedo
- agradece cada día y cada cosa
- Vivir cada día y cada momento
- Paso a paso, y siempre acompañada de las personas amadas
- Habla con quien te escuche y no te juzgues
- Llénate de gente positiva
- Cerrar los oídos a lo que no suma
- Aprende a decir que no
- Celebrar estar viva hoy y déjate transformar porque eso es sólo de valientes
- Llora lo que tengas que llorar y reír todo lo que tengas que reír, ambas son sanadoras
- Abrirte a Percibir la presencia de Dios en todos lados
- Sentí tu cuerpo acéptalo, ámalo, mímalo.
